Isa Pantoja sufría ayer un ataque de ansiedad al conocer las declaraciones que su hermano Kiko Rivera ha hecho sobre su madre. A la joven le cogió ya en el aislamiento previo antes del inicio de La Casa Fuerte 2.
Que Irene Rosales es una gran señora es tan incontestable como que su suegra ha comenzado a acusarle de todo lo que está sucediendo. La joven, que bien podría sentarse en programa a comentar todo lo que quisiera de los Pantoja a cambio de una elevada cantidad de dinero, sigue apostando por la educación y por la prudencia a pesar de los pesares.
Kiko Rivera ocupa la portada de Lecturas acompañado de Mila Ximénez, encargada de hacerle la entrevista en la que destroza su relación con su madre. Él mismo comenta que «Soy el Kiko Rivera verdadero, la gente cree que lo he tenido todo. No. El apellido Pantoja me ha perjudicado, es algo con lo que tengo que luchar, me cierra muchas puertas, no me las abre».
Kiko Rivera será el protagonista de la portada de Lecturas mañana. Su exclusiva podría ser el punto final a su buena relación con su madre. Decía Irene Rosales recientemente que su pareja no quiere el dinero de la herencia de su padre para gastárselo en fiestas, sino para solucionar el problema con su madre.
El príncipe William de Inglaterra es de los pocos personajes públicos en activo que ha padecido la enfermedad, aunque ha optado por callarse durante medio año. Según publicaba ayer mismo The Sun, el joven decidió mantenerse en silencio porque su padre, el príncipe Carlos, y Boris Johnson también se habían contagiado.
Kiko Rivera anuncia que está dispuesto a luchar hasta el final para que se cumpla la última voluntad de su padre Francisco Rivera. Nunca es tarde si la dicha es buena. Sus dos hermanos, Cayetano y Fran, llevan décadas exigiendo lo que les pertenece e Isabel Pantoja se niega a darles («antes lo quemo todo» habría llegado a afirmar según algunos).
Se acabaron los estudios y la seriedad. Hay que tirarse al barro para ganar algo de dinero antes de la boda. Isa y Asraf participarán en La Casa Fuerte 2. Si la primera edición del programa fue un soberbio mamarracho que más bien parecía un campamento de verano de desechos de tienta de Telecinco que otra cosa, para la segunda tienen que subir el nivel como buenamente puedan.