
Lindsay Lohan entró finalmente en la Betty Ford aunque poco después quiso abandonar el lugar tras comprobar que no se le permitía tomar una medicación a la que es adicta. Desde entonces poco hemos sabido de la actriz y ahora han sido sus propios compañeros los que han querido comentar cómo está la actriz.
Sus primeras impresiones no pueden ser más demoledoras. La actriz parece estar fuera de sitio y sigue sintiéndose obligada a estar allí para evitar la cárcel. Quizás por eso deambula por la clínica, según los testimonios, casi como un fantasma, sin peinarse y con la cara hinchada.








