José Antonio Avilés se ha convertido en el mayor problema para la convivencia en Supervivientes. ¿A qué espera Telecinco para sancionarle? Mucho nos tememos que el pucherazo va a ser brutal y lo van a convertir en finalista por la cara. Con la excusa de que genera polémica, lo siguen manteniendo en el programa y mirando para otro lado durante sus pruebas físicas.
Carlos Sobera demostró ayer que está de parte de la justicia y no como otros que apoyan lo que les apetece o lo que les dicta la cadena. Sin grititos, sin poses, sin raparse la cabeza y sin dárselas de protagonista, Sobera presenta de modo tranquilo y calmado, pero poniendo en su lugar a los concursantes.
Yiya sigue luchando contra lo que dice Telecinco de ella y logrando el favor del público a pesar del tongo a favor de Rocío Flores. Vázquez, modelo a seguir no se sabe por quién, le decía el otro día a la concursante que no se le iba a permitir el comentario, «hace ruidos de morsa», sobre Rocío Flores. Ella contestaba, «lamento ser Guillén y no Flores».
Alanis Morisette ha querido comentar cómo está educando a sus hijos y sus declaraciones no dejan de ser de lo más curiosas. De su experiencia tras el parto comenta que «con mis dos primeros hijos tuve depresión, ideas suicidas y ansiedad. La depresión estaba en mi cara y la ansiedad en mi música. Con el último he tenido más ansiedad y no depresión».
Esta noche los concursantes de Supervivientes hablarán con sus familiares. ¿Aprovechará Rocío Carrasco esta oportunidad para hablar con su hija? Todo parece indicar que no, pero nunca se sabe. Debemos recordar que los concursantes no llegan a creerse del todo lo del coronavirus, pero siguen preocupados por la que, según ellos, se ha podido liar en España.
Adara, en su tercera entrevista pagada para contar su dolor por la marcha de Gianmarco, hizo un nuevo ejercicio de cinismo y de vergüenza ajena. Jamás se ha visto a un personaje tan endeble que sea tan incapaz de mantener el tipo en cuanto no se enfrenta a las que siguen pensando que es una especie de regalo del cielo.
El cinismo de Adara Molinero nos sigue sorprendiendo cada vez que abre la boca. De momento, ya ha hecho caja a costa de su tremendo dolor por su ruptura. Si el otro día indicaba que «no es justo que me pongan de infiel» (parece haber olvidado lo que hizo en la casa de GH VIP), ahora contraataca dando detalles, previo pago de la revista Lecturas, sobre lo sucedido.