No vamos a justificar la actitud de Ortega Cano, pero la entendemos totalmente. Lo de ayer no tiene nada que ver con el periodismo. José Ortega Cano salía de su casa en taxi para dirigirse a la plaza de toros de Las Ventas. José Antonio Avilés decide indicarle al coche de producción que persiga al taxi hasta el coso taurino.
Anabel Pantoja regresa a Sálvame, donde dijo que jamás lo haría, pero como invitada al Viernes Deluxe. Su venganza puede salirle rana. Entre otras cosas, por esa actitud de diva en la bañera con un cruasán y una botella de cava que parece darle una pincelada de Audrey Hepburn, pero en versión de barriada.
Ana María Aldón ha confirmado lo que era un secreto a voces: se ha separado de Ortega Cano. A ver si al final no va a cantar la gallina... Y es que lleva todo el verano negando lo evidente, para reconocerlo a principios de octubre y comenzar a decir que el padre de su hijo mantiene una relación cordial con ella.
Jorge Javier Vázquez decidía ayer pontificar contra Tamara Falcó sacando a pasear su misoginia y su falta de respeto por la libertad de expresión. Como buen socialisto, se dedicó a tildar a Tamara de «nociva» para la sociedad. El otro día habló con ella y le caía bien, ahora vuelve el sectarismo para dejar claro que el comunismo de mansión es lo que le va.