La revista Lecturas ha podido cruzar una línea peligrosa con la exclusiva que publica hoy en su portada. Si bien entendemos que el testimonio de Rocío Carrasco ha cambiado la opinión que sobre Antonio David tenía mucha gente, no es menos cierto que la antedicha cabecera también ha vendido miles de revistas gracias a él.
Olga Moreno comentaba con Marta que en su casa estaba prohibido hablar mal de Rocío Carrasco. Comenzaba su alegato indicándole a Marta que le dijese a Rocío Flores que «la echo mucho de menos y que no sabe cuánto me acuerdo de ella estando aquí. No me vengo abajo porque no quiero pensar en ello. Dile que me llevo muy bien con Gianmarco, con el más de los chicos».
Da lo mismo que sea Jorge Javier, Carlota Corredera o el que recoge los cartones en Mediaset. Son únicos en crear verdades absolutas y en destrozar la ética. Si bien la opinión de Rocío Carrasco es tan respetable como otra cualquiera, parece mentira que una cadena que le está pagando a Olga Moreno por estar en Supervivientes se pase su famoso 12 meses, 12 causas por el forro.