Kiko Rivera le canta las cuarenta a Anabel Pantoja

Kiko Rivera le canta las cuarenta a Anabel Pantoja

Escrito por: dlopez    12 junio 2021     2 minutos

Se acabaron los lloriqueos, las poses y las patadas al diccionario. Kiko Rivera le dejó ayer a su prima Anabel las cosas bastante claras.

Se acabaron los lloriqueos, las poses y las patadas al diccionario. Kiko Rivera le dejó ayer a su prima Anabel las cosas bastante claras. Una vez más, Kiko estuvo inmenso y comenzaba su relato indicando que lo que busca su madre ahora es «chantaje emocional».

«Lo único que le pedí es que me entregara los enseres de mi padre. No quiso. Al ver todo este problema mi madre ha visto que esto va en serio. Llevo esperándola siete meses, las cosas no son cuando ella quiere. Si quedo con ella me vengo abajo. La solución está en su mano, es quitarme a mí mi problema y entregarme las cosas que me pertenecen» indicaba.

En lo que respecta a su prima, de la que decía que todo era bastante ridículo ya que no le defiende por no perder el contacto con su tío y su madre, le comentó que «tú antes dabas la vida por mí y ahora no. No estás a la altura. Cuando me has necesitado, he dado la cara por ti, pero ahora tú no me apoyas».

La antedicha reconocía su cobardía y Kiko cantaba cuarenta en bastos espetándole «Jamás me interpondré entre tú y mi madre porque sé el cariño que existe entre ambas. Tú me quieres, ¿no? ¿Tú vendrías a mi casa para que te enseñe como son las cosas aunque luego tomes la decisión que quieras?».

Al principio, como siempre, dijo que no. «Si por tus adentros lo ves y no pasa nada, es que no me quieres. Uno necesita el calor de los suyos y a mí me ha tocado vivir esto solo. No quieres verlo y te necesito mucho más de lo que piensas». Anabel comenzó a reírse.

Kiko fue a por todas diciéndole «No te estoy diciendo algo que te provoque risa. En mi cara no te rías, te estoy diciendo algo muy serio. Me duele mucho que no me quieras escuchar». La otra como la que escucha llover. Al final, quedaron en volver a verse, pero con una Anabel que decía que no quería «entrar al trapo».

Pues eso, que mucho te quiero perrito, pero pan poquito. Kiko ha demostrado con documentos diversos que solo pide lo que es suyo y lo que llevaba escondido décadas en Cantora. Si Anabel no quiere verlo, es su problema, pero habrá que ver si, llegado el momento, es defendida por los que ella defiende tanto. Esperamos tus comentarios al respecto de tan tenso reencuentro.

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