3 octubre 2016 Cine

La viuda de Robin Williams asegura que la depresión no fue lo que mató al actor

Susan Schneider ha decidido publicar una carta en la web Neurology con el título “El terrorista dentro del cerebro de mi marido”. La viuda del actor comenta cómo fueron los últimos momentos del antedicho y el sufrimiento que venía padeciendo por culpa de la enfermedad que padecía.

La antedicha comenta que el intérprete “padecía demencia de cuerpos de Lewy. Se suicidó en 2014 al final de una intensa y confusa persecución de su enfermedad, de sus síntomas y de su patología. No estuvo solo en su traumática experiencia con esta dolencia neurológica. Un millón y medio de personas en Estados Unidos padecen la misma enfermedad”.

“No fue hasta tres meses después de su muerte cuando el forense confirmó que padecía esta enfermedad. Los cuatro médicos que he visitado tras el deceso me han confirmado que era uno de los peores casos que habían visto nunca. Había perdido hasta el cuarenta por ciento de neuronas y el resto estaban infectadas por los cuerpos de Lewy”.

“Durante nuestros siete años juntos siempre comentábamos que éramos como el ancla de la otra persona. Nos sentíamos inspirados por la presencia del otro. A finales de octubre de 2013, en nuestro segundo aniversario de boda, Robin había estado luchando contra síntomas como el insomnio, una pérdida del olfato y cierta ansiedad. También le temblaba un poco su mano izquierda. Esto se le atribuyó a una lesión en el hombro”.

“Ese fin de semana se sentía especialmente mal. Sabía cómo reaccionaba cuando sentía miedo o ansiedad pero estos sentimientos habían llegado a un nivel alarmante. Hasta que falleció no sabía que esas sensaciones son los primeros síntomas de la enfermedad arriba comentada”.

“Durante el rodaje de Noche en el museo 3 tuvo problemas para recordar el guión. Tres años antes había estado Broadway durante cinco meses haciendo teatro sin problema alguno. Esta pérdida de memoria y la ansiedad que sentía le estaban destrozando”.

Nunca supe el nivel de sufrimiento que tenía pero sí se que interpretó el papel más duro de su vida. En el segundo fin de semana de agosto de 2014 parecía estar mucho mejor. Hicimos todo lo que nos gustaba hacer los sábados. El domingo por la noche sentí que él estaba mejor. Nos fuimos a dormir. Él me dijo “buenas noches amor” y le respondí lo mismo. Sus palabras siguen resonando en mi corazón”. Emotiva carta de la que esperamos vuestra opinión y comentario.

Vía | Neurology

Imagen | Gtres

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