11 agosto 2012 Cine, Curiosidades, Gente, Parejas, Televisión

En la gala Starlite del pasado sábado, Melanie Griffith y Antonio Banderas llegaban con su hija, Stella del Carmen, que ya tiene 15 años. La chica hizo su presentación en sociedad en España durante este evento solidario y lo hizo de manera discreta con un vestido negro, poco maquillaje, la tez pálida como su madre, ojos claros y una mirada que recuerda a la de su padre.

A Stelle no le gustan mucho las fiestas y le llaman más bien poco la atención las celebrities, pues está acostumbrada, ya que en su casa cenó Barack Obama, presidente de los Estados Unidos de América. A pesar de que por su venas corre sangre de actores, sus padres y su abuela Tippi Hedren, ella lo tiene claro: “Yo nunca será actriz ni haré nada en el cine, bueno a lo mejor escribo algún día un guión. Mi hermana Dakota ya hizo cinco películas, yo prefiero la literatura”.

La joven explicaba en una entrevista para La Otra Crónica de El Mundo que tiene tres libros en su mesilla de noche, pero que ahora está leyendo a Dickens. A Stella, el autor británico no le parece triste sino interesante. Su padre aseguraba que es sensata, tranquila, muy inteligente y responsable, pero se que no le tiene nada el cine”. Cada semana Antonio y su hija van al cine y a cenar, también acuden a ver a los Lakers porque son fans de Pau Gasol.

Stella asiste a un colegio en Los Ángeles, pero le gustaría hacer un curso de literatura en Oxford y también vivir un tiempo en España. Cuando habla, se le nota el acento y antes de contestar, tiene que pensar un poco para encontrar la palabra correcta. Melanie añadía que las dos habían pasado unas vacaciones en Hawai y que en el avión tomó algo que le sentó mal y que había estado cuatro días con gastroenteritis, por lo que había adelgazado mucho.

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