13 junio 2013

Bradley Cooper posee una combinación de talento y atractivo que le ha catapultado al estatus de estrella de Hollywood. Sin embargo, sus dotes de seducción no resultan como espera cuando tiene una tarrina de delicioso helado de chocolate de Häagen-Dazs en sus manos.

Cuando el actor entra a una sala exquisitamente decorada con un helado Häagen-Dazs en sus manos, parece centrado en disfrutarlo, ajeno a lo que sucede a su alrededor, hasta que se da cuenta de que una bellísima mujer ha puesto sus ojos en él. Entonces, Cooper utiliza su penetrante mirada y su magnífica sonrisa como respuesta a lo que él piensa que es un coqueteo en toda regla.

Sin embargo, las cosas no son lo que parecen y sin decir una palabra, solo con un juego de miradas, la chica consigue llevar a Bradley Cooper a su terreno. Para entonces, el nominado al Oscar por “El lado bueno de las cosas” se ha rendido a los encantos de la misteriosa mujer y ha bajado la guardia sin remedio.

Ha cometido el error de dejar de prestar atención a su helado y entonces, en cuestión de segundos, se descubre que lo que había atraído irresistiblemente a la chica a la habitación no es el impecable actor, sino el dulce encanto de Häagen-Dazs. Creyendo que tiene un as en la manga y soñando tal vez con compartirlo con ella le muestra que aún tiene en su poder la cuchara. Pero, los obstáculos se superan con facilidad cuando se desea algo…