7 julio 2014 Casa Real, Curiosidades

adamhock

Adam Hock es uno de los hombres de negocios más reconocidos de la Gran Manzana pero nunca se pudo imaginar que el haberle asestado un puñetazo a Pierre Casiraghi, durante una bronca en un club de Nueva York, le supondría el estar vetado para los restos en el principado. Os contamos los detalles de cómo se las gastan los Grimaldi.

Hock comprobó que esa prohibición de pisar el principado iba totalmente en serio durante el último Gran Premio de Fórmula 1 celebrado allí. El antedicho llegó con su yate al puerto monegasco procedente de Cannes. En el yate viajaba también el multimillonario gestor del Cirque du Soleil Guy LaLiberté que tras una cena en Montecarlo junto al dueño del barco decidió ir a ver la carrera de Fórmula 1. Todos se quedaron de piedra al comprobar que el capitán del yate llamó por teléfono a Hock para indicarle que las autoridades monegascas le prohibían volver a puerto para el atraque.

La bronca protagonizada por Casiraghi y Hock se remonta al 12 de febrero de 2012 cuando el hombre de negocios le partió la mandíbula de un puñetazo al joven en el Double Seven de Nueva York. Desde entonces el príncipe Alberto, abochornado por la actitud de su familiar y por la vergüenza ajena que provocaba semejante reacción, se la tenía jurada a Hock.

Joe Tacopina, abogado de Hock, ya ha comentado que “mi cliente se había olvidado de todo eso. El juicio quedó en nada y las peticiones de Casiraghi fueron desestimadas. Es increíble que una familia pueda prohibir a alguien la entrada en su país basándose en una serie de acusaciones que no fueron sentenciadas en otro país”. Esperamos vuestros comentarios al respecto.

Vía | Page Six

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  1. Bitacoras.com 7 julio 2014

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