12 octubre 2011 Curiosidades, Declaraciones, Música

Michael Jackson no pudo inyectarse la dosis letal de Propofol que acabó con su vida. Esta dura declaración contra los intereses del Dr. Murray fue el eje de la narración de la autopsia que el forense Dr. Christopher Rogers hiciera ayer en el juicio.

El citado facultativo vino a contradecir la declaración inicial de Murray. El forense opina que resulta imposible, tras ver el estado del cuerpo de Jacko tras su muerte, que éste se levantara de la cama, se inyectara la dosis, volviera a la cama y tuviera un infarto. Todo esto en los 3 minutos que Murray afirma haber dejado solo a Jacko mientras él iba al baño.

Rogers comenta que es imposible que el cantante hiciera todo esto por varios motivos. Primero por estar sedado profundamente, segundo porque en 2 minutos el Propofol no llega al cerebro y luego provoca un paro cardíaco y tercero porque en l autopsia hay pruebas concluyentes de que Jacko no recibió atención médica inmediata tal y como promulga Murray.

Lo que Rogers cree es que Murray inyectó varias dosis de Propofol a lo largo de las horas anteriores a la muerte de Michael lo que sí produjo el paro cardíaco como resultado de una sobredosis del citado fármaco. Al final de su declaración Roger afirmó que “todo es posible” refiriéndose a que Michael podría haberse levantado e inyectado por sí mismo pero que no lo cree. Murray recibió un nuevo revés y un nuevo boleto para terminar en la cárcel. Las fotos usadas en el juicio nos parecen lo suficientemente duras como para no publicarlas pero si las queréis ver podéis hacerlo aquí.

Vía | TMZ

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