1 septiembre 2010 Cine, Curiosidades, Declaraciones

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Vanity Fair nos ofrece a una Lindsay Lohan muy cambiada, más guapa que en otras ocasiones y con ganas de hablar de sus adicciones algo que, hasta ahora, no había hecho nunca. Lo más curioso es que se declara como una persona normal que no tiene niguna adicción a nada. Sus explicaciones parecen convencer a la redactora de la revista.

“Si hubiera sido alcohólica, tal y como promulgaba la prensa, me habrían puesto el brazalete que me pusieron y habría terminado en una clínica de rehabilitación. Yo he ido a la clínica y los médicos han dicho que no soy adicta a nada. Además, el problema aquí no es tanto mi adicción como las declaraciones de mi padre sobre mí, eso es lo peor de mi vida”.

“Para mí fue un duro golpe darme la vuelta en el juicio y ver a mi hermana llorando. También lo fue ver a mi padre llorando al saber que iba a la cárcel, pensé que había cambiado pero a los cinco minutos se fue a dar la exclusiva a los medios”.

“Sobre mi carrera no me importa en absoluto lo que digan los medios. Sé que soy una buena actriz. Tampoco dudo de que en el pasado no fuo todo lo buena persona que debería haber sido pero de eso se aprende, de los errores. Yo le digo a todo el mundo que me he equivocado, que he hecho cosas que no están bien y que ahora no volveré a hacerlas. Si para volver a hacer buenas películas me tengo que quedar en mi casa pues lo haré”.

Parece que Lohan ha aprendido, definitivamente, la lección que le ha dado la vida. Esperemos que sea cierto lo que dice y que, en breve, podamos comentar algo sobre el rodaje de alguna película protagonizada por ella.

Via | Celebitchy

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