2 diciembre 2016 Televisión

Kiko Matamoros destrozado tras la última entrevista de su hijo Diego en Semana

Estaba todo preparado, desde el puente de Rialto de cartón a las medallas del mal con emoticonos de cierta aplicación para el móvil, pero Matamoros decidió ayer, entre lágrimas, serle fiel al eje del bien y quedarse en la silla que viene ocupando desde hace algunos meses.

El colaborador agradeció el apoyo de sus compañeros y admitió haber olvidado los insultos contra su mujer proferidos por Ximénez. También dejó claro que se arrepentía de su forma de proceder en el pasado y que ahora había optado por hacer la guerra por su cuenta.

Fue Makoke, su mujer, el eje sobre el que giraron cientos de críticas que duraron demasiado en el tiempo. Reconoció que “Lo más higiénico hubiera sido que mi mujer no hubiera venido a un plató, tendría que haber sido más”.

Ximénez y Hernández, tras haber comentado sus condiciones a Valdeperas para que Matamoros regresara a su banda, indicaban que sus sentimientos oscilaban entre la decepción y el desconcierto. Resumiendo, una mascarada más con la que entretuvieron al personal durante toda la tarde para, como siempre, volver a darles un buen puñado de aire. Sed vosotros, como siempre os pedimos, los que comentéis esta noticia si es que se puede denominar de esta forma.

Nos gustaría conocer si pensáis que Matamoros hizo lo correcto o si por el contrario debería haber apostado por volver por sus fueros para convertirse, una vez más, en la amenaza de los famosos de tres al cuarto. Abrimos las líneas de debate.

Vía | Telecinco

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