
Nuria Yáñez, más conocida como “Fresita”, reaparecía en Sálvame diario ayer por la tarde comentando que su situación económica es límite. La catalana, que se hizo famosa por sus llantos, su amor al color rosa y los gritos llamando a Aída Nízar cuando creía ser atacada por una vaca, ha perdido la alegría y la frescura que tenía en esta época y ayer se mostraba como una mujer desesperada.
Era entrevistada por Laura Lago y aseguraba que ella solo quiere tener una vida normal y un negocio que funcione. Ambas hablaban en la tienda de ropa de Nuria, que ya acumula alrededor de doce mil euros de deuda con Hacienda y sobre todo, no ve un futuro mejor, ya que no vende género, a pesar de comentar que lo tenía rebajado por debajo de lo que le cuesta a ella comprarlo. Asimismo contaba que ha dejado de pagar la hipoteca de su casa porque ya no puede afrontar las cuotas.








