
Nuria Yáñez, Fresita, fue la ganadora de Gran Hermano 5 y en estos momentos se encuentra en la ruina. La historia no es nueva pero sí lo es la furia con la que Kiko Hernández intenta callar las voces de aquellos que salieron de Gran Hermano convertidos en juguetes rotos.
Si ya hace un par de días Hernández aguantó la carcajada tras ver que Fresita lloraba por las cartas de Hacienda que no paraban de llegarle a su tienda, ayer el esperpento, posiblemente orquestado por la dirección de la cadena que no permite voces disidentes de ninguno de los exconcursantes del reality, llegó a un nivel de vergüenza ajena.








