
La casa Christian Lacroix se declaró en suspensión de pagos a finales de mayo. Y si no se presenta un comprador dispuesto a continuar su actividad, cerrará a fines de julio, y 112 de sus empleados serán despedidos. Pero el martes hizo el que podría ser su último desfile en la semana de Alta costura en París.
Sin embargo, Christian Lacroix ha realizado una colección excepcional con joyas y zapatos prestados, tejidos regalados, hilos ofrecidos por una amiga rica, costureras sin cobrar la última paga, en un local alquilado y apoyado por historiadores y museólogos de la Alta costura.








