
Kate Middleton ha demostrado que si bien sabe dónde se ha metido al casarse con el Príncipe William no está dispuesta a convertirse en la segunda Lady Di. De momento no ha sacado los dientes pero tras el parto ya tiene varias ideas casi opuestas a lo que Casa Real británica suele imponerles a las esposas de los Windsor.
En principio Kate ya ha comentado que tras el parto quiere vivir seis semanas con sus padres. Es más, tras el parto en julio ya ha comentado que no quiere los servicios de la clásica niñera sino que optará por contar con su familia durante las primeras seis semanas de vida del futuro rey de Inglaterra.








