26 marzo 2017 Televisión

LasCampos

Telecinco logró ayer por la tarde el más difícil todavía. Primero se pasó por el mismísimo logotipo el código ético que rige las emisiones en horario infantil y segundo nos endosó un programa grabado ayer por la tarde. Tras semejante despropósito solo quedaba ver el nuevo capítulo de un reality que, de momento, ha llegado a su fin.

El capítulo basculó entre Terelu y María Teresa. La primera fue a una terapeuta, a ver a Los Morancos con su hermana, a una reunión de tuppersex, a un festival de pinchos en su casa y a una cita a ciegas. Las escenas durante el festival de pinchos nos recordaban más a The Osbournes que a Las Campos. No sabemos si la apología de la ingesta de cerveza es una forma de criticar los nulos criterios dietéticos de la citada o una crítica velada a la protagonista.

Ya durante la reunión de tuppersex se fue mostrando algo más suelta pero siempre con un sentido del humor un poco rancio y con una pincelada de ordinariez que la acerca al común de los mortales. Teniendo en cuenta el lujo con el que vive no nos extrañaría que esa vulgaridad sea fingida.

María Teresa estuvo en una reunión de mujeres, en un gimnasio con sus amigos y en una clase de cocina afrodisíaca con Luján Argüelles y sus amistades. Parece mentira pero la periodista es mucho más moderna que su hija, afronta los temas de la sexualidad de forma completamente natural y mantiene las formas y la educación a la hora de hablar de las relaciones íntimas. De nuevo ganó la partida poniéndose el mundo por montera y demostrando que, desgraciadamente, ni de casta le viene al galgo, ni de tal palo tal astilla.

Vía | Telecinco

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